SAVE THE F***ING RABBITS es una performance que aborda la relación entre el ser humano y el animal desde una perspectiva política y filosófica. A través de un lenguaje escénico visceral, la obra cuestiona los límites que hemos construido entre lo humano y lo animal, y las contradicciones que surgen de esa separación.
El montaje propone un viaje sensorial que interpela al espectador, confrontándolo con preguntas sobre la identidad, la especie y la fragilidad de la vida. Un llamado a la acción, una invitación a confrontar lo que somos, lo que pensamos y lo que sentimos.